CARLOS MANZANO
 

Reseñas

 

¿LÁNGUIDOS SUEÑOS O ESTREMECEDORAS PESADILLAS?
por Fernando Aínsa

Martes, 6 de diciembre de 2016


Soy lector de Carlos Manzano desde hace unos años, complicidad con su obra de ficción que se ha consolidado en la medida que avanzábamos por los senderos de una amistad que el tiempo ha cristalizado en una admiración mutua y en una relación en la que su esposa, Rosana Medina, ha desempeñado un papel esencial. Me llega ahora su última recopilación de relatos, LÁNGUIDOS SUEÑOS (La Fragua del Trovador, 2016) que he leído en un par de noches de insomnio, como suelo últimamente leer todos mis libros.

Tras la exitosa presentación en la Biblioteca Aragón el pasado 29 de noviembre, donde el rapsoda Luís Trébol y la editora María Pérez leyeron dos de los relatos del volumen, no podía sino continuar esa misma noche con el resto. Me encontré con un sólido artífice del cuento, poseedor de las mejores técnicas del suspenso y los desenlaces inesperados, al modo del norteamericano O’Henry que hizo del final imprevisto y los giros repentinos de la trama un arte incomparable de la narrativa contemporánea. Como el autor de Rolling Stones, Manzano hace de la vida cotidiana que lo rodea el centro de su aguda observación. Su mirada es descarnada, sin concesiones y recoge situaciones a las que, no sin cierta truculencia en algunos casos (“Sangre entre los dedos”, “Vidas ocultas”), llega, tras reflexiones que tienen algo de ensayo filosófico o lo son directamente (“Otro día más”, “La dignidad del fracaso”), al centro de una denuncia directa del ejercicio del poder para humillar a la narradora de “Entrevista laboral” o a las cáusticas reflexiones de “Cena familiar” o de “El deber cumplido”. Manzano no perdona, no parece en ningún caso sentir compasión y menos piedad por sus víctimas propiciatorias. Las aniquila o las arrincona en la iniquidad de la venganza rumiada durante cincuenta años (“Cincuenta años de espera”) o en la incomprensible conducta de un personaje poseído por el sueño que ha tenido (“Puto egoísta”).

Solo encuentro en “Cartas desde el exilio” —uno de los mejores relatos de LÁNGUIDOS SUEÑOS— el testimonio de un hijo que, al morir su madre por demencia senil, encuentra un fajo de diez cartas escritas por su padre desde el exilio. Con encomiable maestría Carlos Manzano va dando detalles y escamoteando otros de una ausencia forzada por las circunstancias. Desde Francia donde se ha ido a trabajar, como parte de la emigración de los años sesenta, manda lacónicas misivas a su esposa que siembran dudas en el hijo que las descubre años después para revelarle el secreto de su propio origen. Las cartas, cuidadosamente ordenadas por orden cronológico, podrían haber sido destruidas por su madre. Sin embargo, allí han quedado en un cajón para que las encuentre su desconcertado hijo.

Con este libro de sugerente y desconcertante título que bien podría ser “Estremecedoras pesadillas”, Carlos Manzano director de la emblemática revista digital “Narrativas”, se afianza como una de las voces más representativas de la narrativa aragonesa actual. Trayectoria a seguir.

Fernando Aínsa

http://fernandoainsa.com

 

LÁNGUIDOS SUEÑOS

por Antonio Tejedor García

Sábado, 17 de diciembre de 2016


Nos hablan en la contraportada de esta colección de relatos que edita La fragua del trovador de la idea de fracaso como eje transversal de nuestra vida. Y en todos ellos revolotea como una forma de certificar que así es, en realidad. Pero no podemos dejar de pensar en las causas, en la incomunicación como uno de los fallos de este engranaje que llamamos existencia cotidiana y que se extiende por los caminos que más transitamos, los más cercanos. Demasiadas veces desconocemos el alma de los otros y por más que desmenucemos sus vidas, los detalles, los gestos, los actos, nada asegura que la idea sobre ellos es precisa y fiel porque luego te la juegan  (la jugamos) por detrás.

También, el miedo al fracaso. Vivimos en una sociedad que nos inculca ese miedo y a veces nos hace fracasar antes de que llegue, aunque sea sacándolo de un sueño, como en Puto egoísta.  O fracasos que, en realidad, son triunfos. ¿Negarse a matar a un niño es un fracaso, aunque pierdas el “trabajo”?

Más de uno de estos relatos me recuerdan a Chejov: nos presentan historias cotidianas, contadas en detalle, casi desmenuzadas; personajes que vemos cada día por la calle, personajes que somos cualquiera de nosotros. Historias despojadas de todo heroísmo, sin asomo de épica; historias sin embargo tras las que hay que hurgar para hallar la esencia. Historias que sugieren más que cuentan y al final de las cuales dejan huella en la cabeza, obligan a mover las neuronas.

Obviamente, hay unos relatos que gustan más que otros, pero solo voy a citar el último del libro, Egocentrismo, porque me ha transmitido la idea de cuento total. Tiene historia, misterio, emoción y una larga digresión metaliteraria (aunque no es el único), y que recomendaría a cualquier lector, pero sobre todo, a aquel que intente escribir un relato. Un relato que se ajusta a la misma teoría que él explica y que de este modo realza. Si además, lo  lees mientras escuchas alguna música de Bach como recomienda este melómano impenitente, mejor. Entonces, seguramente, una vez leídos, los vuelves a leer. Hazme caso, merecen la pena.

Antonio Tejedor García

http://lagartosquebrada.blogspot.com.es/

 

"Lánguidos sueños" de Carlos Manzano
por: José Luis Raya Pérez

Sábado, 24 de diciembre de 2016


Desde que me topé, hace un tiempo, con Las fuentes del Nilo, supe que Carlos Manzano formaría parte de mi nómina de autores fetiche. Hay estilos, formas de narrar y contenidos que seducen a uno per se sin entrar en disquisiciones lingüísticas o literarias. Son escritores que uno sabe perfectamente que escriban lo que escriban te van a cautivar. Aún más me sorprendió, si cabe, Paisajes en la memoria. Es por lo que leo, aunque no todo por falta de tiempo, a autores como Luis Landero, Javier Marías, Juan Manuel de Prada o Muñoz Molina entre otros, ¡ah se me olvidaba!, también caí en las redes de Haruki Murakami y su desasosegante universo. Se obvia a los autores clásicos de siglos pasados, obviamente.

Las redes sociales me han permitido conocer a autores que son geniales, sin que ellos sean conscientes de ello afortunadamente pues deben seguir superándose me refiero a Fernando Martínez López o Rafael García Maldonado por ejemplo, en los que forma y contenido se funden en un sincero y poético abrazo.

Las mastodónticas editoriales nos bombardean con Asensis, Navarros o Zafones y a veces caemos en la trampa y leemos esos libros de los que habla todo el mundo y que tan solo unos pocos se salvan de la quema (como haría Cervantes sic capítulo VI), recuerdo al Catón o a ese que necesitaba saber quién era, y poco más.

A través de Internet, cómo no, descubro Lánguidos sueños de Carlos Manzano y me sumerjo en su universo y sobre todo en esa atmósfera tan lánguida como inquietante que permite reconciliarte nuevamente con la literatura y con la metaliteratura: "El escritor y la memoria", a propósito; envolventes sugerencias de "La dignidad del fracaso"; grandes historias condensadas en unas páginas, "Cartas desde el exilio" o "El deber cumplido"; ironías oníricas en "Puto egoísta"... En fin, una acertada selección de relatos, tan sugerentes como evocadores, que te invitan a la reflexión, al hedonismo del placer de leer y te sumergen en un universo colmado de galaxias, planetas y satélites, y, sobre todo me fascina cómo en algún relato el autor ha sabido esquivar esos agujeros negros que a veces la vida nos depara y que puede tragarnos para siempre, sin embargo, Carlos Manzano nos ha absorbido, que de eso se trata, lánguidamente.

José Luis Raya Pérez

https://rayaperez.blogspot.com.es/

 

 

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