CARLOS MANZANO
 

Reseñas

 

HERALDO DE ARAGÓN

Suplemento Artes & Letras

martes, 16 de junio de 2020


NARRATIVA ARAGONESA CARLOS MANZANO DESVELA EN 21 CUENTOS LO QUE SOMOS O PODEMOS SER


Así como un gourmet nunca apostaría por un establecimiento de comida rápida, un lector consistente tampoco suele hacerlo con aquellos libros que la publicidad asegura que ‘se leen de un tirón’. Las narraciones de Carlos Manzano (Zaragoza, 1965. Coordinador de la revista electrónica 'Narrativas') necesitan calma, pausa, detenimiento en su lenguaje, en el estilo, en el argumento, en su trasfondo filosófico, en el marco social.

Esa condición que se impone al abrir sus textos, afecta tanto a sus novelas como a sus libros de relatos. La ya nutrida trayectoria de este autor, una de las voces más personales de la narrativa en castellano, tiene ese denominador común: la conveniencia del sosiego para poder degustar su escritura.

Ocurre con su último libro de relatos, publicado por La Fragua del Trovador, con el título 'Hubo un tiempo en que lo fui todo'. Los 21 episodios reunidos tienen una particularidad que los configura como conjunto: circulan más por las vías internas que por las externas. Es algo que da unidad al libro a pesar de su variedad temática.

Carlos Manzano sabe muy bien que un libro de relatos no consiste en un acarreo de temas dispersos sin un vínculo interno que justifique su sentido. Deteniéndose unos minutos tras cada uno de los relatos, incluso para revisar algunas expresiones y profundizar en el poso filosófico que casi todos poseen, se consigue descubrir la ilación que configura este libro como un consistente paso al frente en la deriva del escritor.

No concluyen todos los relatos de esa forma sorprendente que imponen ciertos cánones, sino que bastantes de ellos dan la sensación de sugerir al lector su intervención para redondear el contenido argumental, y sobre todo el simbólico, y redactar, siquiera sea mentalmente, una conclusión propia.

Carlos Manzano combina en este libro la amenidad narrativa con la profundidad de la expresión, siempre exacta, precisa, sin florituras ni oropeles que oculten la intensidad del trasfondo ideológico, una filosofía de la existencia en la que se cuestionan los orígenes de nuestros actos y el desarrollo de nuestro pensamiento, unas veces dependiente de la racionalidad, otras de la emotividad y en muchas ocasiones del azar.

Hay un leit-motiv fácilmente reconocible en las obras de Manzano que, como buen melómano, ha transferido de las notas musicales a las intelectuales. Hay a lo largo de los relatos una reiterada alusión a la levedad del ser, la imprevisibilidad de las situaciones, la inconsistencia de lo preestablecido y la ignorancia profunda de nuestra propia condición interior.

'Hubo un tiempo en que lo fui todo' construye una filigrana existencial y un abanico argumental de muchos quilates. En el libro hay drama (‘La madre de Hernández’, ‘Pan comido’, ‘La mujer y la risa’, ‘Fabricado a mano’), bilocación narrativa (‘En un café de Malta’), morbo (‘Colección privada’, ‘Las tetas de Gloria’), picaresca (‘El dulce sabor de la venganza’), sociología (‘Cosas que pasan’, ‘La confesión’), todo un repertorio de situaciones que desfilan ante los sorprendidos ojos del lector por su precisión narrativa y su fuerza argumental.

Francisco Javier Aguirre

Artes & Letras

 

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